UNA GOBERNANZA DE LA IA JUSTA,  SOBERANA E INCLUSIVA: 5 CLAVES PARA PROTEGER DERECHOS DIGITALES

Perspectivas y recomendaciones de la sociedad civil y la academia de América  Latina y el Caribe en el marco de la Tercera Cumbre Ministerial y de Altas  Autoridades sobre la Ética y Gobernanza de la IA en ALC con miras al Diálogo Global sobre  la Gobernanza de la IA de las Naciones Unidas

Preámbulo 

Las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones académicas de América Latina y el  Caribe (ALC) que suscriben este documento presentamos nuestra posición colectiva ante el  primer Diálogo Global sobre la Gobernanza de la IA, convocado por las  Naciones Unidas en Ginebra los días 6 y 7 de julio de 2026. 

Nos pronunciamos desde una región que alberga una diversidad cultural y lingüística  excepcional, que concentra algunas de las desigualdades más profundas del mundo, y que  históricamente ha ocupado un lugar periférico en los foros donde se definen las reglas de la  economía digital global. Asimismo, nos pronunciamos desde una posición de compromiso  activo en proveer una contribución sustantiva desde nuestro conocimiento construido por  años de trabajo en la intersección entre la tecnología, derechos humanos y democracia.  

Esta contribución parte de una convicción compartida: la gobernanza de la IA será legítima y eficaz únicamente si es inclusiva en su diseño, está fundada en los  derechos humanos, se orienta al desarrollo sostenible y resulta sensible a las realidades,  capacidades y prioridades de las distintas regiones.  

Este documento recoge los aportes de 30 organizaciones de la sociedad civil e instituciones  académicas de diez países de la región, más organizaciones de alcance regional e  internacional con presencia activa en ALC, consultadas a través de una encuesta regional,  un webinar preparatorio celebrado el 19 de junio de 2026 y un encuentro presencial el 24 de  junio de 2026 en el marco de la tercera Cumbre Ministerial sobre la Ética y Gobernanza de la IA de ALC. Este proceso de consultas fue organizado por el Centro Regional de  Globethics para América Latina y el Caribe. 

Finalmente, éste se inscribe en los procesos y referentes regionales e internacionales  pertinentes, entre ellos la Recomendación de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia  Artificial (2021), los Principios de la OCDE (2019), el Convenio Marco del Consejo de Europa  sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho (2024),  la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas A/78/L.49 sobre ‘Aprovechar  las oportunidades de sistemas seguros, protegidos y fiables de inteligencia artificial para el  desarrollo sostenible’ (2024), el informe Governing AI for Humanity (Grupo Asesor de Alto  Nivel sobre Inteligencia Artificial de las Naciones Unidas, 2024), las Declaraciones de  Santiago (2023) y Montevideo (2024), todos ellos sobre la base del derecho internacional de  los derechos humanos. 

Resumen de recomendaciones Para una Gobernanza de la IA

Las organizaciones firmantes formulamos las siguientes recomendaciones transversales,  dirigidas a los Estados y los organismos internacionales, que sintetizan las perspectivas  desarrolladas en cada eje del Diálogo Global: 

1. Reorientar la cooperación internacional hacia la soberanía tecnológica, con cuatro  líneas medibles: infraestructura de cómputo regional, capacidad de auditoría  independiente, formación y retención de talento, y uso de la Metodología RAM de la  UNESCO como diagnóstico común.

2. Situar el despliegue de conectividad, la transformación del trabajo y la alfabetización  digital en el centro de la agenda de Gobernanza de la IA con mecanismos medibles y de  financiamiento. 

3. Reconocer la diversidad lingüística y cultural como derecho digital, con metas  progresivas de cobertura para lenguas oficiales e indígenas y crear un Fondo  Multilateral para el Desarrollo de Corpus Lingüísticos de Bajo Recurso. 

4. Establecer la participación de la sociedad civil y la academia en los procesos de  Gobernanza de la IA como condición procedimental vinculante, con acceso genuino a  la información, protección frente a represalias, y facultad de solicitar auditorías o  revisión independiente cuando existan riesgos graves. 

5. Garantizar la transparencia algorítmica, la auditoría independiente y la supervisión  humana significativa a lo largo de todo el ciclo de vida de los sistemas de IA. 6. Adoptar instrumentos internacionales vinculantes e impulsar la ratificación del  Convenio Marco del Consejo de Europa sobre la Gobernanza de la IA. 

7. Establecer líneas rojas claras, sin excepción por propósito o actor, sobre los sistemas  de IA incompatibles con los derechos humanos. 

8. Abordar la inteligencia artificial como amplificador de la violencia de género e infantil,  con obligaciones de seguridad desde el diseño. 

9. Incorporar la sostenibilidad ambiental —huella hídrica, energética y de carbono— como criterio de confiabilidad de la Inteligencia Artificial. 

10. Respaldar la creación de una Relatoría Especial de las Naciones Unidas sobre  Inteligencia Artificial y Derechos Humanos. 

CLUSTER 1 · DIÁLOGO GLOBAL 

Oportunidades e implicaciones de Gobernanza de la IA 

Perspectiva regionalPerspectiva regional  

Para América Latina y el Caribe, la principal promesa de la inteligencia artificial reside en su  capacidad de incidir sobre las brechas estructurales que han condicionado el desarrollo  inclusivo y sostenible de la región. Las oportunidades que identificamos con mayor  consistencia se concentran en la ampliación del acceso a una educación, una salud de  calidad, mediante tutores adaptativos en español, portugués y lenguas originarias,  diagnóstico asistido en zonas sin especialistas y vigilancia epidemiológica predictiva, en el  fortalecimiento de la gestión pública, la focalización de las políticas sociales, en la adaptación  climática y la gestión sostenible de los recursos naturales, y en el aumento de la productividad  de las micro, pequeñas y medianas empresas que sostienen el empleo regional. En todos  estos ámbitos, el valor de la tecnología se mide por su contribución a la equidad. 

Partimos, además, de una base sólida. La región aporta una diversidad cultural y lingüística  excepcional, una matriz de energías renovables presente en varios países, una hoja de ruta  con base en la ética de la inteligencia artificial —expresada en las Cumbres Ministeriales y  en las Declaraciones de Santiago (2023), Montevideo (2024) y Santo Domingo (2026)— y un  conocimiento situado, construido por su academia y su sociedad civil, imprescindible para  una gobernanza legítima. Estas fortalezas constituyen el punto de apoyo desde el cual la  región puede convertir la promesa en desarrollo efectivo.

La materialización de estas oportunidades depende de condiciones que hoy presentan  avances desiguales. El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), elaborado  por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) sobre más de cien subindicadores en  diecinueve países de la región, confirma un ecosistema heterogéneo: coexisten países  pioneros, adoptantes y exploradores con grados de madurez muy distintos. El ILIA 2025  precisa las brechas que la región se propone cerrar: una inversión que apenas alcanza el  1,12 % del total mundial en inteligencia artificial y una investigación concentrada en pocos  países, junto a un talento que se forma de manera más amplia en alfabetización básica que  en las capacidades especializadas y de frontera. A ello se añaden la conectividad y la  infraestructura de cómputo aún insuficientes, la disponibilidad limitada de datos abiertos y de  calidad, y una representación todavía escasa en los organismos donde se definen los  estándares técnicos.  

Esta heterogeneidad se corrobora en evaluaciones internacionales independientes: el Índice  de Inteligencia Artificial y Valores Democráticos 2026 del Center for AI and Digital Policy  (CAIDP) clasifica a los países de la región en niveles de desempeño marcadamente dispares  —desde Uruguay (10 puntos, Nivel II) y Argentina (9), seguidos de Colombia (8,5) y de Brasil,  Chile y Perú (8), hasta República Dominicana (5), Ecuador (4,5) y Venezuela (3)—, lo que  ratifica la coexistencia de capacidades de gobernanza muy desiguales en la región.  

Estas oportunidades conviven con costos concretos que forman parte de la cadena de valor  de la inteligencia artificial y que la región asume de manera desproporcionada. América Latina  y el Caribe aportan trabajo de etiquetado de datos y moderación de contenidos en condiciones  frecuentemente precarias, sin protección laboral ni acompañamiento psicosocial frente a la  exposición a contenido dañino, y albergan, de manera creciente, la infraestructura física de  cómputo, con su demanda de energía, suelo y agua para refrigeración en territorios ya  tensionados por el estrés hídrico. A esta presión se suman la dependencia de infraestructuras  y modelos desarrollados fuera de la región, así como la concentración del poder de mercado.  Una valoración honesta de las oportunidades internaliza estos costos y exige condiciones  laborales dignas para el trabajo de datos y la evaluación ambiental de la infraestructura de  cómputo que se instala en la región. 

Sobre esta base, distinguimos entre los riesgos que pueden gestionarse mediante  salvaguardas y las prácticas estructuralmente incompatibles con los derechos humanos.  Determinadas aplicaciones requieren su prohibición, porque su daño se origina en su propia naturaleza y persiste pese a cualquier ajuste técnico; el conjunto de estas líneas rojas se  desarrolla en el Cluster 4. 

La dimensión cultural y lingüística define buena parte de la singularidad regional en este  debate. América Latina y el Caribe alberga centenares de lenguas indígenas vivas, además  de lenguas criollas y variedades propias del español, el portugués, el francés y el inglés  caribeño. Los modelos que actualmente dominan los mercados están entrenados  predominantemente en inglés y sobre corpus que reflejan contextos del Norte Global, ofrecen  un desempeño desigual en las lenguas de la región. Por ello solicitamos otorgar la máxima  prioridad a preservar y fortalecer este patrimonio cultural para la humanidad: una intervención  deliberada permite que la inteligencia artificial opere como un instrumento de vitalidad  lingüística y de afirmación cultural.

Reconocemos, asimismo, que las implicaciones se distribuyen de manera desigual entre la  población. Las mujeres y las niñas, los pueblos indígenas, las comunidades  afrodescendientes, las comunidades rurales, las personas en situación de pobreza, las  personas con discapacidad, las personas migrantes, los adultos mayores y la población  LGBTIQ+ se encuentran entre los grupos más expuestos. La niñez y la adolescencia ocupan  un lugar singular, como usuarias tempranas e intensivas de estos sistemas; el estándar  reforzado de protección que reclamamos para sus datos y derechos se desarrolla en el  Cluster 4. En todos los casos, sostenemos que los usos en sectores sensibles —salud,  educación, justicia y migración— requieren marcos específicos y garantías reforzadas. 

Para diagnosticar capacidades y orientar inversiones, instamos a los Estados de América  Latina y el Caribe a aprovechar las herramientas disponibles, en particular la Metodología de  Evaluación del Estado de Preparación para la Gobernanza de la IA

(RAM) de la UNESCO. El  avance regional en esta materia ya es significativo: el Índice de Inteligencia Artificial y Valores  Democráticos 2026 del CAIDP documenta que, solo entre abril de 2025 y el cierre del informe,  ocho países de la región —entre ellos Perú, Paraguay, Jamaica, Ecuador, Curazao, Cuba,  Colombia y Antigua y Barbuda— publicaron sus informes RAM, que se suman a los ya  completados por Brasil, Chile, Costa Rica, México, Uruguay y la República Dominicana.  Exhortamos a los Estados que aún no la han realizado a llevarla a cabo y, a quienes ya la  han completado, a publicar sus resultados e implementar sus recomendaciones, con prioridad  en el fortalecimiento de las capacidades institucionales, la gobernanza de datos y la formación  de las y los servidores públicos, para un desarrollo y uso de la inteligencia artificial seguro,  inclusivo y respetuoso de los derechos humanos. 

FODA regional 

Fortalezas (interno +) • Diversidad cultural y lingüística como activo • Matriz de energías renovables en varios países • Hoja de ruta regional en ética de IA (Cumbres;  Declaraciones de Santiago, Montevideo y Santo  Domingo)Oportunidades (externo +) • IA en educación, salud, gestión pública, adaptación  climática y productividad de MIPYMES • Institucionalidad regional (eLAC/CEPAL) • IA como infraestructura pública y bienes públicos  digitales
Debilidades (interno –) • Conectividad e infraestructura insuficientes • Inmadurez regulatoria y acceso limitado a cómputo • Embudo de formación avanzada de talento • Datos poco disponibles; financiamiento restringido Amenazas (externo –) • Homogeneización cultural y riesgo de extinción  digital de lenguas • Trabajo precarizado de etiquetado y moderación • Huella ambiental en territorios con estrés hídrico • Dependencia de infraestructuras y modelos  externos; concentración de mercado

1.Recomendaciones al Diálogo Global sobre el cluster 1  Dirigimos a los Estados y los organismos internacionales las siguientes recomendaciones. 

1.1. Reconocer la inteligencia artificial como infraestructura pública y estratégica, y  gobernarla como bien público digital mediante inversión pública, acceso equitativo,  estándares abiertos, gobernanza democrática y orientación al interés público. 

1.2. Recomendamos reconocer la diversidad lingüística y cultural como derecho digital,  operacionalizado mediante: (1) un observatorio regional que mida el desempeño de la 

IA por lengua; (2) reporte obligatorio de cobertura lingüística por parte de los  desarrolladores de modelos de frontera; (3) metas progresivas de cobertura para  lenguas oficiales e indígenas de mayor población hablante; y (4) operación mínima de  los servicios públicos digitales con IA en las lenguas oficiales e indígenas  predominantes de cada territorio, en el marco del Decenio Internacional de las  Lenguas Indígenas 2022–2032. 

1.3. Establecer un régimen de soberanía de datos indígenas y comunitarios: uso de  patrimonios lingüísticos y culturales en IA sujeto a consentimiento libre, previo e  informado (Convenio 169 OIT, DNUDPI), Principios CARE de gobernanza de datos, y  reparto de beneficios cuando generen valor económico. Prohibir su recolección sin  consentimiento y adoptar un modelo regional de licencia comunitaria gestionado por  las propias comunidades. 

1.4. Incorporar perspectivas interseccionales —con énfasis en género, condición  socioeconómica, origen étnico y discapacidad— en todas las evaluaciones de impacto  y en el diseño de los marcos de gobernanza. 

1.5. Establecer normas globales para la reutilización responsable de datos que  comprometan a los desarrolladores de modelos comerciales a ofrecer una atribución  clara, verificar la procedencia de la información y sostener las infraestructuras de las  que se extrae el conocimiento. 

1.6. Situar la transformación del trabajo en el centro de la agenda de gobernanza de la IA,  reconociendo los derechos laborales en toda la cadena de valor de la IA, asegurando  condiciones dignas y acompañamiento psicosocial para el trabajo de etiquetado y  moderación de datos, garantizando la transparencia y la rendición de cuentas de los  sistemas de gestión algorítmica, y preservando la supervisión humana de los sistemas  que inciden en el empleo. 

1.7. Promover estrategias regionales de educación y alfabetización digital que fortalezcan  el uso responsable, ético y seguro de las tecnologías en los distintos sectores sociales,  con especial atención a las comunidades históricamente excluidas del acceso a la formación. 

1.8. Generar reportes periódicos y compartir lecciones aprendidas sobre los avances de la  cooperación gubernamental y empresarial en materia de IA en los países de la región,  de modo que la experiencia acumulada se traduzca en aprendizaje colectivo. 

CLUSTER 2 · DIÁLOGO GLOBAL 

Reducir las brechas de la Gobernanza de la IA 

Perspectiva regionalPerspectiva regional  

Para que América Latina y el Caribe aprovechen las oportunidades de la Gobernanza de la IA la región necesita cerrar un conjunto de brechas estructurales que identificamos con notable  coincidencia: la conectividad y la infraestructura digital aún insuficientes, los marcos  regulatorios en proceso de maduración, la escasez de talento especializado, el acceso 

limitado a capacidades de cómputo, la disponibilidad y calidad de los datos, y las restricciones  de financiamiento. El ILIA muestra que la investigación se concentra en unos pocos países  y que los datos, aunque abundantes, permanecen poco disponibles debido a la limitada  apertura y estandarización. Esta heterogeneidad se repite dentro de los propios países del  índice, líderes y en aceleración por igual: capital científico y académico consolidado (el  CONICET en Argentina, la ANID en Chile, la CONACYT de Paraguay o el MESCYT en  República Dominicana) convive con brechas persistentes en infraestructura de cómputo,  financiamiento sostenido y marcos regulatorios integrales. Esa combinación de fortalezas y  rezagos, presente incluso en los casos más avanzados de la región, es la que la cooperación  regional debe abordar de manera prioritaria. 

A ello se añade el reto de formar y retener talento especializado, ya que la alfabetización  básica en Gobernanza de la IA avanza con mayor amplitud que las capacidades técnicas y de frontera. Estas  brechas reflejan asimetrías de poder en la economía digital global y condicionan la posición  de la región en cualquier discusión sobre gobernanza.  

Estas brechas se asientan sobre desigualdades anteriores a la inteligencia artificial que  conviene atender de manera simultánea: la educación digital aún incipiente, el acceso  desigual a la conectividad en las zonas rurales y periféricas, y la necesidad de políticas de  formación con perspectiva de género y de derechos humanos. La región enfrenta, asimismo,  la violencia de género facilitada por la tecnología, cuyo abordaje sustantivo desarrollamos en  el Cluster 4. 

Frente a este diagnóstico, sostenemos que la respuesta más eficaz combina los esfuerzos  nacionales con una cooperación regional articulada. Proponemos avanzar hacia una  infraestructura compartida de cómputo de alto rendimiento, accesible para los países con  menor capacidad instalada; un fondo regional de innovación con gobernanza multiactor y  criterios de equidad territorial; programas de formación, intercambio y retención de talento; el  desarrollo colaborativo de modelos abiertos entrenados con datos y realidades de la región;  y redes de centros de excelencia con mandato de transferencia de conocimiento. De manera  transversal, valoramos el rol de la diplomacia digital en la medida que la coordinación de  posiciones comunes aumenta el peso negociador de la región en los foros internacionales. 

Esta cooperación se apoya en la institucionalidad regional ya existente, como la Agenda  Digital para América Latina y el Caribe (eLAC), coordinada por la CEPAL, y en los espacios  de integración subregional. Recomendamos articular las iniciativas de cómputo, datos y  talento con estos marcos para ganar escala y continuidad, evitar la duplicación de esfuerzos  y dotar a la región de una Gobernanza de la IA multiactor estable, sostenida más allá de los ciclos de  financiamiento externo. 

Los modelos abiertos constituyen una contribución de primer orden para que la región  participe en el desarrollo de la inteligencia artificial. Su pleno aprovechamiento depende de  una inversión simultánea en infraestructura, capacidades humanas, Gobernanza de la IA comunitaria  y sostenibilidad de los bienes públicos digitales, de modo que la apertura se acompañe de  las condiciones materiales que la hacen efectiva. El éxito y la sostenibilidad de estos modelos  descansan en mecanismos sólidos de gobernanza, mantenimiento y financiamiento, y en el  fortalecimiento de las comunidades que los desarrollan mediante esquemas de gobernanza   participativa, democrática y orientada al bien común.

Asimismo, cerrar las brechas exige modelos de financiamiento previsibles y de largo plazo.  Proponemos combinar fondos públicos regionales, banca de desarrollo y compromisos de  cofinanciamiento por parte de los desarrolladores de modelos de frontera que se benefician  de los datos y los mercados de la región. La infraestructura de cómputo que se construya  conviene que sea energéticamente sostenible y aproveche la matriz de energías renovables  de varios países de ALC; los criterios ambientales que rigen esa infraestructura se desarrollan  en el Cluster 3. 

La agenda de reducción de brechas se proyecta de manera directa sobre la soberanía  tecnológica de la región y su participación en la Gobernanza de la IA internacional. Para ello,  identificamos las barreras que conviene superar para incidir en la definición de los estándares  técnicos: la representación institucional aún escasa de América Latina y el Caribe en los  principales organismos de estandarización —que el ILIA 2025 constata como un factor que  reduce la influencia de la región en las reglas globales—, la coordinación regional todavía  incipiente, las asimetrías de recursos frente a los países que lideran el desarrollo, la  complejidad de procesos técnicos que requieren continuidad, y la documentación disponible  casi exclusivamente en inglés. Frente a este escenario, sostenemos que la soberanía  tecnológica se construye a través de la cooperación Sur-Sur y de la creación conjunta de  conocimiento entre los países del Sur Global, que permita compartir capacidades, datos y  aprendizajes en condiciones de horizontalidad, sostener una posición negociadora común y  desarrollar marcos e infraestructuras propios. La cooperación internacional resulta más  valiosa cuando se orienta a la autonomía de la región y cuando el conocimiento generado en  la región llega a moldear los estándares internacionales. 

2.Recomendaciones al Diálogo Global sobre el cluster 2  Dirigimos a los Estados y los organismos internacionales las siguientes recomendaciones: 

2.1. Crear un Fondo Multilateral para el Desarrollo de Corpus Lingüísticos de Bajo  Recurso que comprometa a los desarrolladores de modelos de frontera a  cofinanciar la digitalización y la preservación de las lenguas indígenas y  criollas, con gestión a cargo de instituciones locales y liderazgos comunitarios. 

2.2. Garantizar mecanismos de participación efectiva de América Latina y el Caribe  en los organismos y paneles de Gobernanza de la IA técnica de estándares de  inteligencia artificial, como ISO, UIT e IEEE, mediante financiamiento público  para representación sostenida, apoyo lingüístico, transparencia en los  procesos de decisión y presencia de sociedad civil y academia de la región en  los grupos técnicos correspondientes. 

2.3. Reorientar la cooperación internacional hacia la soberanía tecnológica con  cuatro líneas medibles: (1) financiamiento de infraestructura de cómputo  regional; (2) capacidad de auditoría y evaluación independiente de sistemas  de IA; (3) programas de formación, intercambio y retención de talento en ética  y gobernanza de la IA, con becas y esquemas de retorno que mitiguen la fuga  de talento; (4) Usar la Metodología de Evaluación del Estado de Preparación 

(RAM) de la UNESCO como diagnóstico común para identificar y priorizar las  brechas de cada país. 

2.4. Fortalecer los mecanismos de cooperación Sur-Sur que permitan que el  conocimiento sobre Gobernanza de la IA generado en la región fluya de  manera horizontal y contribuya a moldear los estándares internacionales. 

2.5. Incentivar la investigación multidisciplinaria y abrir espacios para la  construcción de tecnología por parte de las comunidades indígenas y de los  distintos sectores sociales, desde su propia perspectiva. 

2.6. Acompañar la inversión en inteligencia artificial con políticas de educación y  alfabetización digital con perspectiva de género y de derechos humanos, que  aborden de manera integral las desigualdades estructurales de la región. 

2.7. Articular el apoyo internacional con la institucionalidad regional existente  (eLAC/CEPAL e integración subregional) y orientar la nueva infraestructura de  cómputo hacia criterios de sostenibilidad energética e hídrica, que se  desarrollan en el Cluster 3. 

2.8. Desarrollar programas regionales y nacionales de alfabetización en IA para la  ciudadanía, docentes, funcionarios públicos, sociedad civil, periodistas y  comunidades vulnerables, con enfoque de derechos humanos, género,  accesibilidad, pertinencia cultural y lenguas locales. 

2.9. Crear marcos regulatorios que incentiven y constituyan mecanismos sólidos  de Gobernanza de la IA, mantenimiento y financiamiento de proyectos para el  desarrollo de sistemas de código abierto encaminados a la consecución de  objetivos de soberanía y cierre de brechas de todos y cada uno de los países  de la región. 

CLUSTER 3 · DIÁLOGO GLOBAL 

IA segura, confiable e interoperable 

Perspectiva regional Perspectiva regional  

Para América Latina y el Caribe, la confiabilidad de un sistema de inteligencia artificial debe  ser una propiedad que se verifica en su contexto de despliegue y a lo largo de todo su ciclo  de vida. Consideramos que esta confiabilidad descansa en un conjunto de principios — transparencia, privacidad, no discriminación, rendición de cuentas, supervisión humana y  explicabilidad— y que su evaluación adquiere sentido pleno cuando incorpora las realidades  lingüísticas, sociales y ambientales de la región y la participación de las comunidades  afectadas. 

La región fortalece su confiabilidad cuando desarrolla capacidad propia de prueba, evaluación  y certificación. Proponemos avanzar hacia bancos de prueba con datos representativos de la  región y desagregados por idioma y por género, y hacia laboratorios de auditoría con  reconocimiento mutuo entre países. Esta capacidad permite que la confiabilidad de un  sistema se determine con evidencia generada en la región y reduce la dependencia de la autoevaluación de quienes desarrollan los modelos, de modo que la verificación recaiga en  instancias independientes y con conocimiento del contexto. 

La seguridad y la soberanía de los datos constituyen una dimensión central de esta agenda,  y la evidencia regional confirma su urgencia. Los sistemas de inteligencia artificial amplían la  superficie de riesgo frente a la filtración de datos, la desinformación, los deepfakes, la  clonación de voz, la suplantación de identidad y el fraude. En América Latina y el Caribe, el  fraude de identidad creció un 137 % durante 2024, impulsado por la proliferación de  deepfakes, y los incidentes con deepfakes en la región aumentaron un 255 % entre 2023 y  2024, según el Índice Global de Fraude de Sumsub. A escala global, los deepfakes ya  representan uno de cada cinco intentos de fraude biométrico. Reivindicamos, por ello,  controles de ciberseguridad robustos, exigencias de calidad de los datos, mecanismos de  cumplimiento normativo y una protección reforzada de la información sensible. La adopción  de estándares técnicos reconocidos —entre ellos la familia ISO 42000 y los marcos del  NIST— ofrece una base común para estas garantías, siempre que su definición y aplicación  cuenten con la participación de la sociedad civil y la academia de la región. 

La sostenibilidad ambiental y climática es una dimensión transversal de la confiabilidad. La  presión que la infraestructura de cómputo ejerce sobre el agua, la energía y las emisiones de  carbono forma parte de la valoración de un sistema y exige requisitos de divulgación  verificables. Por ello sostenemos que el Diálogo Global articule su trabajo con los procesos  de gobernanza ambiental —entre ellos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre  el Cambio Climático (UNFCCC), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente  (PNUMA) y la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CSTD)—, de manera que  la Gobernanza de la IA y la gobernanza planetaria avancen de forma  coordinada. La región parte, además, de una ventaja: una matriz de energías renovables que  permite orientar la infraestructura de cómputo hacia criterios de sostenibilidad. 

La interoperabilidad que la región promueve eleva el umbral de protección. Entendemos la  armonización internacional como un proceso que fortalece las salvaguardas y toma el  derecho internacional de los derechos humanos como referencia común, de modo que ningún  proceso de convergencia rebaje las garantías vigentes, en particular para los países del Sur  Global. La cooperación internacional adquiere su mayor valor cuando reconoce que distintas  tradiciones jurídicas y contextos de desarrollo pueden coexistir y enriquecerse mutuamente;  el Diálogo Global representa una oportunidad relevante para tender puentes entre ellos  preservando esa diversidad. En la misma línea, recomendamos su articulación con el Pacto  Digital Global y con el proceso WSIS+20, para que las distintas agendas digitales avancen  de forma convergente y eviten la fragmentación. 

Esta agenda se apoya en un acervo normativo del que la región es partícipe activa: la  Recomendación de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia Artificial (2021), los Principios  de la OCDE (2019), la Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en los Entornos  Digitales, el Convenio Marco del Consejo de Europa (2024), la resolución de la Asamblea  General de las Naciones Unidas sobre una IA segura y confiable y el informe Governing AI  for Humanity. Estos instrumentos ofrecen la base sobre la cual la interoperabilidad puede  construirse sin diluir las garantías.

 

Finalmente, la región orienta su atención ante todo a los riesgos presentes y ya  materializados, sin desatender los riesgos emergentes de los modelos de frontera y de los  sistemas agénticos, que operan con escasa intervención humana. Esta priorización ordena  los esfuerzos hacia los daños que ya afectan a las personas, a la vez que mantiene la  previsión necesaria frente a las capacidades en desarrollo y los riesgos de uso dual. 

3.Recomendaciones al Diálogo Global sobre el cluster 3  Dirigimos a los Estados y los organismos internacionales las recomendaciones siguientes. 

3.1. Impulsar un instrumento internacional vinculante de Gobernanza de la IA con un  órgano de seguimiento y un ciclo periódico de reporte estatal, que tome el derecho  internacional de los derechos humanos y la Recomendación de la UNESCO como  línea de base. Todo proceso de convergencia o reconocimiento mutuo debe regirse  por una cláusula de no regresión: tomar como referencia el estándar de protección  más alto aplicable y nunca rebajar salvaguardas, con especial atención a los países  del Sur Global. 

3.2. Implementar normas vinculantes en materia de transparencia algorítmica que  funcionen como mecanismo de auditoría de seguridad y rendición de cuentas, que  permita a investigadores independientes y a la sociedad civil examinar los sistemas  en busca de sesgos, vulnerabilidades o fallos, garantizando un registro verificable y  reproducible. 

3.3. Desarrollar una capacidad regional de prueba, evaluación y certificación, con bancos  de prueba que utilicen datos representativos y desagregados, y laboratorios de  auditoría con reconocimiento mutuo entre los países, que coopere con la Red  Internacional de Institutos de Seguridad de la IA. 

3.4. Adoptar estándares técnicos y de ciberseguridad con participación de la sociedad  civil y la academia, de manera que la confiabilidad descanse en la verificación  independiente y no en la autoevaluación de los desarrolladores. Estos controles  deben cubrir expresamente toda la cadena de suministro de la IA, incluyendo la  procedencia y licenciamiento de los datos, los modelos preentrenados, las  bibliotecas y dependencias, las APIs, los servicios de nube, las actualizaciones, los  proveedores externos y los mecanismos de retiro seguro, ya que la seguridad de un  sistema de Gobernanza de la IA depende de todo su ciclo de vida. 

3.5. Incorporar la sostenibilidad ambiental como criterio de confiabilidad, con requisitos  vinculantes de divulgación de la huella hídrica, energética y de carbono de los  sistemas, en coordinación con la UNFCCC, el PNUMA y la CSTD. 

3.6. Establecer la supervisión humana significativa como principio de confiabilidad a lo  largo del ciclo de vida, con marcos de rendición de cuentas adecuados para los  sistemas de frontera y los sistemas agénticos, así como para los riesgos de uso dual. 

3.7. Articular el Diálogo Global con el Pacto Digital Global, el proceso WSIS+20 y los  procesos de gobernanza ambiental, de modo que las agendas digitales y  ambientales avancen de forma coordinada y se evite la fragmentación normativa.

 

CLUSTER 4 · DIÁLOGO GLOBAL 

Derechos humanos, transparencia y rendición de  cuentas de la Gobernanza de la IA

Perspectiva regionalPerspectiva regional  

Los derechos humanos son el marco vinculante de toda la Gobernanza de la IA. Para América Latina y el Caribe, el desarrollo y el uso de estos sistemas adquieren  legitimidad cuando se subordinan al derecho internacional de los derechos humanos y a las  obligaciones que los Estados ya han asumido. Desde esta convicción, sostenemos que la  Gobernanza de la IA traduce esas obligaciones en garantías concretas de transparencia,  rendición de cuentas y supervisión humana. 

Situamos en el centro de la Gobernanza de la IA a las personas y comunidades sobre las que estos  sistemas inciden con mayor fuerza: las mujeres y las niñas, los pueblos indígenas, las  comunidades afrodescendientes, las comunidades rurales, las personas en situación de  pobreza, las personas con discapacidad, las personas migrantes y la población LGBTIQ+.  Una Gobernanza de la IA centrada en quienes asumen los mayores riesgos protege, por extensión, a  toda la sociedad. 

Reconocemos el valor de los marcos internacionales existentes citados previamente y  proponemos perfeccionarlos hacia instrumentos vinculantes, con mecanismos efectivos de  cumplimiento y construidos con la participación de la región. La región cuenta, además, con  un acervo propio y vinculante: el Sistema Interamericano de Derechos Humanos —la  Convención Americana, la jurisprudencia de la Corte Interamericana y los estándares de la  Comisión y de su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión— constituye una fuente  directa de obligaciones para los Estados, y no una referencia secundaria. 

Sobre esta base, distinguimos con claridad las prácticas estructuralmente incompatibles con  los derechos humanos, cuyo daño se origina en su propia naturaleza y persiste pese a  cualquier salvaguarda técnica. En ese contexto, solicitamos su prohibición mediante el  establecimiento de líneas rojas las cuales comprenden: 

i. las armas autónomas letales; 

ii. la vigilancia biométrica masiva y la identificación biométrica remota en los espacios  públicos; 

iii. los sistemas de puntuación social; 

iv. la actuación policial predictiva basada en la elaboración de perfiles; v. la categorización biométrica por raza, género, orientación sexual, creencias, estado  de salud u otras categorías protegidas; 

vi. el reconocimiento de emociones y la inferencia psicométrica en el trabajo, la  educación, la migración y la aplicación de la ley; 

vii. los sistemas que adoptan decisiones determinantes sobre el crédito, el empleo, las  prestaciones sociales, la migración o la justicia sin supervisión humana significativa,  transparencia ni posibilidad de recurso efectivo.

Estas prohibiciones deben regir sin excepción por el propósito que se invoque ni por el actor  que las opere. La urgencia de proscribir la vigilancia y la identificación biométrica encuentra  respaldo en las evaluaciones por país del Índice de la Gobernanza de la IA y Valores  Democráticos 2026 del CAIDP, que constatan una preocupación recurrente en la región por  el despliegue de sistemas de reconocimiento facial —advertida, entre otros, en los casos de  Argentina, Uruguay y la República Dominicana— por su potencial para vulnerar los derechos  individuales en ausencia de salvaguardas adecuadas.  
Este debate se suma a las discusiones regionales sobre la regulación de la inteligencia artificial y las tendencias legislativas en Centroamérica y República Dominicana.

El derecho a la privacidad, la autodeterminación informativa y la protección de los datos  personales constituyen un umbral crítico de esta agenda. La inteligencia artificial intensifica  la capacidad de inferir información sensible y de moldear el comportamiento, con efectos que  alcanzan la dimensión psicosocial de las personas. Por ello reivindicamos límites firmes al  extractivismo de datos psicométricos y emocionales, y garantías que preserven la autonomía  de las personas sobre su información. 

La protección de las niñas, los niños y los adolescentes merece el estándar más alto. Su  condición de usuarios tempranos e intensivos de estos sistemas exige el nivel reforzado de  protección de sus datos, restricciones estrictas a la elaboración de perfiles y a la publicidad  dirigida, y mecanismos de supervisión y recurso adaptados a su edad, conforme al principio  del interés superior del niño. 

La Gobernanza de la IA aborda, asimismo, la IA como amplificador de la violencia  de género y de la violencia contra la niñez, un fenómeno documentado y en plena expansión.  Las herramientas actuales permiten generar este material a partir de muy pocas imágenes y  en cuestión de minutos. En paralelo, el Reporte Internacional de Seguridad (2025 p.64) indica  que cerca del 96 % de los videos deepfake en circulación que corresponden a contenido  sexual no consentido están dirigidos de manera abrumadora hacia mujeres, lo que confirma  su carácter de violencia de género. Frente a esta realidad, reivindicamos prohibiciones claras,  obligaciones de seguridad desde el diseño para quienes desarrollan modelos y operan  plataformas, y mecanismos accesibles de denuncia, protección y reparación.  

Sostenemos, además, que la responsabilidad no recae únicamente en los Estados. Las  empresas tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos conforme a los  Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos, lo  que comprende procesos de debida diligencia que identifiquen, prevengan y mitiguen los  impactos de sus sistemas a lo largo de todo el ciclo de vida. La innovación tecnológica convive  con las obligaciones estatales de proteger frente a los abusos, investigar, sancionar y  garantizar el acceso a una reparación efectiva, que conservan plena vigencia. 

La rendición de cuentas hace operativos estos principios. Reivindicamos evaluaciones de  impacto algorítmico y de derechos humanos previas al despliegue, auditorías independientes,  registros públicos de los sistemas que utiliza el Estado, vías accesibles de denuncia y recurso,  regímenes de responsabilidad claros y la facultad de suspender o retirar los sistemas que  vulneren derechos. 

Finalmente, la participación de la sociedad civil y la academia es una condición de legitimidad  de toda esta arquitectura. Esa participación adquiere sentido pleno cuando es formal,  permanente y dotada de capacidad real —con funciones concretas de auditoría, evaluación de impacto y documentación—, cuando cuenta con las condiciones materiales que la hacen  efectiva —capacidades técnicas, financiamiento estable y acceso genuino a la información— y cuando ofrece canales protegidos y confidenciales para las personas y organizaciones que  operan en contextos de espacio cívico restringido. 

4.Recomendaciones al Diálogo Global sobre el cluster 4  Dirigimos a los Estados y los organismos internacionales las siguientes recomendaciones. 

4.1. Adoptar instrumentos internacionales vinculantes anclados en el derecho  internacional de los derechos humanos, e impulsar la ratificación del Convenio  Marco del Consejo de Europa sobre Inteligencia Artificial, abierto a todos los  Estados, como referente de obligaciones exigibles. 

4.2. Establecer evaluaciones de impacto algorítmico y de derechos humanos  obligatorias y previas al despliegue, considerando la debida diligencia de los  Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, con  especial rigor en los sectores sensibles de la salud, la educación, la justicia y  la migración.  

4.3. Establecer líneas rojas claras sobre los sistemas de IA incompatibles con los  derechos humanos. Esto se materializa en la prohibición legal expresa y  vinculante, sumada a un régimen sancionatorio efectivo.  

4.4. Crear mecanismos regulatorios vinculantes que combinen la exigencia de  requisitos de transparencia con mandatos institucionales claros para la  supervisión. Los reguladores independientes deberían contar con autoridad  legal explícita, recursos suficientes, facultades legales para auditar y  sancionar, y mecanismos para auditorías de terceros y lideradas por la  comunidad. Estos instrumentos deberán contar con plantillas de reporte y  evaluación estandarizadas y plazos de remediación exigibles, así como  mecanismos de impugnación significativos, de modo que la transparencia, la  supervisión y la exigibilidad trabajen conjuntamente para proteger los derechos  y la confianza pública. 

4.5. Abordar la Gobernanza de la IA como amplificador de la violencia de género e  infantil, con prohibiciones claras, obligaciones de seguridad desde el diseño  para desarrolladores y plataformas, y mecanismos accesibles de denuncia,  protección y reparación para las víctimas. 

4.6. Establecer la participación de la sociedad civil y la academia como condición  procedimental vinculante, con financiamiento independiente, acceso genuino  a la información y canales protegidos y confidenciales para los contextos de  espacio cívico restringido, protección frente a represalias, y facultad de solicitar  auditorías o revisión independiente cuando existan riesgos graves. 

4.7. Crear registros públicos de los sistemas de inteligencia artificial que utiliza el  Estado y mecanismos hibridos y accesibles de denuncia, recurso y reparación  integral del daño algorítmico. 

4.8. Respaldar la creación de una Relatoría Especial de las Naciones Unidas  sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos, con mandato horizontal y función de reporte independiente, que contribuya a definir las líneas rojas  internacionales. 

4.9. Fortalecer los marcos de protección de datos personales, privacidad y  autodeterminación informativa, incorporando principios de minimización,  finalidad, seguridad, consentimiento, límites a inferencias sensibles, protección  reforzada de datos biométricos y prohibición del extractivismo de datos  psicométricos y emocionales. 

Seguimiento de las recomendaciones 

Proponemos la creación de un mecanismo regional de seguimiento liderado por la sociedad  civil y la academia en colaboración con los Estados Miembros. Este mecanismo debe contar  con indicadores públicos y verificables, así como con reportes periódicos que documenten  los avances hacia el Diálogo Global, la próxima Cumbre Ministerial y los procesos del Pacto  Digital Global y WSIS+20. Solicitamos asimismo que el Diálogo Global contemple espacios  formales para la recepción de estos informes y para responder a ellos de manera sustantiva. 

Reconocimiento 

Este Documento de Posición, presentado ante la Secretaría del Diálogo Global sobre la  Gobernanza de la IA de las Naciones Unidas, fue coordinado y editado por  Paola Galvez Callirgos, Gerente de IA Ética de Globethics. De manera particular,  reconocemos y agradecemos los aportes, comentarios y recomendaciones formulados  durante las etapas de redacción y revisión por Adriana Baravalle (Universidad Austral), Abdul  Abner Lugo Jiménez, Amalia Toledo (Wikimedia Foundation) Carlos Cortés (Linterna Verde),  Jéssica Elizabeth Morales Bonilla (Kichwa Institute of Science, Technology and Humanities,  KISTH), Julio Herrera (Red Ciudadana), Natalia Alarcón Rueda (Center for AI and Digital  Policy – CAIDP), Osvaldo Larancuent (Internet Society – República Dominicana), Syra Taveras  Pineda (Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF), Vladimir Cortés (Digital  Action), César Peña (Librodesa International República Dominicana), cuyo compromiso y  expertise enriqueció este trabajo. 

Respaldo 

La presente versión final es respaldada por las siguientes organizaciones y profesionales: 

CENIA (Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile) / Chile 

Center for AI and Digital Policy (CAIDP) / con presencia en América Latina Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) / República Dominicana Digital Action / México 

Diversa / Ecuador 

Fórum Integra / Brasil 

Fundación KISTH – Kichwa Institute of Science Technology and Humanities / Ecuador Fundación Huaira / Ecuador

Globethics – Centro Regional para América Latina y el Caribe / Argentina Grupo de Cooperación Internacional de Universidades Brasileras (GCUB) / Brasil  Instituto Panamericano de Derecho y Tecnología (IPANDETEC) / Panama ISOC capítulo República Dominicana (isoc.do) / República Dominicana Librodesa Internacional / República Dominicana 

ONG Amaranta / Chile 

Red Ciudadana / Guatemala 

Semillero de Inteligencia Artificial y Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana /  Colombia 

Universidad Austral / Argentina 

Usuarios Digitales / Ecuador 

Asimismo, la presente versión final es respaldada por los siguientes profesionales: 

Merve Hickok, Presidenta y Directora de Políticas de CAIDP 

Natalia Alarcón Rueda, Directora y fundadora del Semillero de Inteligencia Artificial y  Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana y becaria de CAIDP/ Colombia Marc Rotenberg, Fundador y Director Ejecutivo de CAIDP 

Christabel Randolph, Directora Asociada de CAIDP 

Ren Bin Lee Dixon, Asociado/a del Grupo de Políticas de CAIDP 

Dra. Grace Thomson, Directora de la Clínica de Políticas de IA de CAIDP Maria Eugenia Barroso, Gerente Regional del Centro para América Latina y el Caribe de  Globethics / Argentina 

Rossana Valéria de Souza e Silva, Directora Ejecutiva del GCUB / Brasil Paola Galvez Callirgos, Gerente de la Ética de la IA de Globethics, Miembro del MSCG de  UNESCO Women for Ethical AI, Miembro del Comite Directivo deL UN Women AI School /  Perú 

Jessica Morales, CEO y Presidente de Fundación KISTH / Ecuador 

Dayanara Antonia Reyes, Especialista en Diseño de Formación Profesional y Gobernanza  de la Inteligencia Artificial de Novaltech / República Dominicana

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